Nuestro camino comienza en las 10 hectáreas de fincas en las que cultivamos 19 variedades de manzana especial para nuestra sidra asturiana.
Tras recolectarlas se depositan en el manzanero (zona de almacén de manzanas).


Se transportan por la cinta hasta la zona de lavado, donde con una cortina de agua se limpian para pasar a la zona de selección, que será donde pasen nuestro estricto control de calidad.

 

Las que han superado nuestro riguroso test, suben al molino o malladora por una cinta transportadora y desde aquí, una vez troceada la manzana, se conducen hacia la prensa donde ya se recoge aproximadamente el 60% del zumo o mosto.